Definición, Composición y Superficie
Por Mauricio Diagama Durán
Cumplido un año más del encuentro oficial de dos mundos, como definió Germán Arciniegas a la invasión, saqueo y colonización de América por parte de algunos países europeos (1) durante los siglos XV al XIX, se ve cómo ahora, al igual que en algunas de esas épocas, el realismo político y el pragmatismo, a nivel de las potencias, están de moda – y no sólo entre los líderes sino también entre muchos de sus representados (2).

También es posible ver que, desde los más altos escalones del poder global, se está actuando, como en algunos de esos mismos tiempos, sin mayores restricciones morales, legales o humanas, que la autoridad se está ejerciendo de manera efectiva con una alta carga de desprecio por los demás, la ley, las instituciones, los acuerdos, los tratados, la palabra comprometida, y que la tecnología más avanzada se está empleando en defensa de intereses particulares.
Del mismo modo se observa, que el resultado inmediato del uso de tales enfoques, es el empleo extremo de la fuerza y la riqueza, cada vez más concentrada en ciertos grupos de población y localizada en algunos países, mientras que se está subyugando a los demás, sin importar que se generen nuevos escenarios de guerra, se incrementen los conflictos armados que estaban detenidos en el tiempo o que se podrían tramitar por vías pacíficas, y que ahora se abordan desde las amenazas, el miedo y el terror.
Además, se advierte que las guerras regulares y a gran escala, o el terrorismo en todas sus formas, con o sin alta tecnología, son usadas, otra vez, como las mejores herramientas para obtener rápidamente beneficios propios.
Así que al mirar hoy esta particular forma de gobernar, se entiende que la violencia sistemática y organizada, puede ser usada en cualquier tiempo y lugar, y que su propósito es obtener, de manera rápida y efectiva, los recursos que poseen los demás, para así aumentar la riqueza propia que se puede seguir acumulando, y de paso, eliminar física o económicamente a los rivales, contradictores o enemigos de quienes tienen el poder.
Ahora bien, un gran problema derivado de ello, es que, en consonancia con esa estrategia, algunos líderes nacionales, están empleando los mismos argumentos y métodos, y por lo tanto están buscando gobernar bajo esquemas de poder ilimitados, por fuera de la ley, poco democráticos y populistas. Además, están promoviendo acciones de fuerza en contra de sus propios representados, lo que facilita la intervención directa de las potencias en sus territorios.
En resumen, en el mundo actual, al igual que en ciertas épocas de la historia, se está usando la guerra o la fuerza militar, con el propósito de lograr la rápida posesión, dominio, explotación y control de los espacios físicos ajenos, aunque ahora, sustentando esa acción en razones de defensa. Y nuevamente se está llegando al extremo de considerar que la vida humana en esos espacios, se puede eliminar sin mayores consideraciones legales o éticas, como pueden ser los casos recientes en el mar Caribe, Gaza, Ucrania, Colombia y muchos pueblos y tribus de Asia Central y África.
En ese contexto resulta válido y pertinente volver a preguntarse sobre la naturaleza de una región llamada América Latina y el Caribe Latinoamericano y sobre cuál puede ser su papel frente a esta nueva realidad.
Interrogante sustentado en que históricamente, el tamaño de la región no ha sido claro y que el papel que ha cumplido, ha estado atado, de manera inexorable, a los vastos recursos naturales que posee, y a que, aunque no ha participado de manera directa, en las grandes guerras mundiales, también es posible que la estrategia actual de las potencias y de sus líderes, la lleve a confrontaciones militares, con ellas, o entre ellas, pero en sus propios territorios.
Si a esto se le suman los propios conflictos internos y las controversias internacionales entre países vecinos, y las disputas por las fronteras nacionales y sus espacios y recursos naturales, que no terminan de resolverse en la región, entonces no se puede descartar un escenario de nuevas luchas armadas.
Así que, por estas razones, se justifica la presentación de esta serie de escritos, que están basados en una metodología de análisis geoeconómico, y que, por sus propias limitaciones y características, sólo plantean temas generales.
En consecuencia, en este primer escrito se abordará el tamaño de la superficie de América Latina y el Caribe Latinoamericano, es decir de los espacios de la región (3) así como de los países que la compondrían, para que, en los siguientes artículos se puedan mirar la demás variables que se ligan con estos temas.
La superficie de América Latina y el Caribe Latinoamericano
La superficie y el tamaño de una región llamada América Latina y el Caribe Latinoamericano, es difícil de precisar, aunque, en cualquier caso, representa una parte significativa de todo un continente llamado América – nombre que popularmente y en el lenguaje vulgar muchos asocian solo con los Estados Unidos de América, al llamarlos América y solo con sus connacionales, al identificarlos como americanos –.
Un continente que se enmarca geográficamente entre los océanos Atlántico y Pacífico por el oriente y el occidente; el Océano Glacial Ártico al norte – junto con la isla de Groenlandia-, y al sur con el Estrecho de Drake y la Antártida. Y que además posee una superficie aproximada de 42.26 millones de km.
Superficie que, al contrastarla con la superficie de los demás continentes, representa la segunda mayor área continental del mundo, pues Asia, es la de mayor territorio físico continental con 44.5 millones de km². África, por su parte, con 30.4 millones de km², la Antártida con 13.7 millones de km², Europa con 10 millones de km² y Oceanía con 8.8 millones de km², la seguirían en tamaño físico.
Por otra parte, si el conjunto de los continentes se unificaran en una sola superficie, entonces se tendría un total aproximado de 149.66 millones de km² continentales en el mundo, equivalentes al 29,34% de la superficie total del planeta (510 millones de km²). En ese caso, la América continental representaría el 28.24% de los territorios continentales y el 8.28% del planeta.
En segundo lugar, si a la extensión continental de América, se le agregara la parte insular del mar Caribe, que es de unos 2.76 millones de km²- incluyendo el mar-, entonces la extensión total del continente americano y del caribe, se podría estimar en unos 45.02 millones de km² (y esto sin considerar los mares territoriales de los países americanos sobre el Océano Atlántico, el Océano Pacífico y el mar próximo a la Antártida).
Es decir, que, usando esta misma línea conceptual, y aplicando solo un criterio físico, toda América Latina y el Caribe, incluiría a treinta y tres (33) países (4) y regiones, ubicadas al sur de los Estados Unidos y Canadá, que se encuentran abajo del Rio Bravo en México y al norte del Cabo de Hornos en Argentina, además de todas las islas del mar Caribe, que se ubican al oriente del continente. De esta manera, la superficie de América Latina y El Caribe tendría aproximadamente 25.2 millones de km², al descontar la superficie combinada de Estados Unidos y Canadá, que es de aproximadamente 19.8 millones de km².
De otro lado, con una visión más cultural y política, se podría hablar de una región mucho más precisa, aunque más pequeña, llamada América Latina y el Caribe Latinoamericano, que incluiría sólo a veinte países, con cultura latina y americana simultáneamente, que ya alcanzaron su plena independencia política, es decir que no son colonias, departamentos o enclaves de países ajenos a la región. Acá el factor común sería el idioma y la cultura surgida de la antigua dominación española, portuguesa o francesa, en unión con las culturas nativas y las comunidades afrodescendientes, lo que significa excluir a los países, las áreas continentales o los territorios insulares que tienen origen, cultura e idiomas no latinos, o que son territorios que aún están bajo el dominio europeo o norteamericano.
Así que esta región sería el producto de asumir que, si bien en América del Sur, hay doce países, también es cierto, que, dentro de ellos, están incluidos Surinam (de origen neerlandés) y Guyana (de origen británico), además de una región llamada Guayana Francesa – que no es un país sino un departamento francés de ultramar-, por lo que estos tres territorios no serían considerados como latinoamericanos, pero sí caribeños. En consecuencia, los países latinoamericanos de Suramérica serían sólo diez.
Algo similar ocurriría con América Central, que tiene siete países, pero que, con la consideración de que incluye a Belice, que es un territorio con cultura inglesa, bajo el control de la Corona Británica, a partir de estar incluido en la Commonwealth, entonces no se podría entender como latinoamericano, pero sí caribeño. Así las cosas, los países latinoamericanos de Centroamérica serían sólo seis.
Por su parte, está el territorio de México – que hace parte de América del Norte y de Centro América simultáneamente – y el caso especial del Mar Caribe, donde algunos países son latinoamericanos, dentro de una totalidad de más o menos unas 700 islas mayores y menores, islotes y cayos que conforman la región insular, y que, además, tienen múltiples orígenes, dominios y culturas, que conforman una vasta, compleja y multilingüe zona caribeña, no siempre latinoamericana.
Acá se debe aclarar que, geográficamente hablando, la área región caribe se podría dividir en Antillas Mayores y Antillas Menores y que su estructura estaría dibujada por un arco, que va desde el sureste de la península de la Florida (Estados Unidos), hasta el sur del Archipiélago de las Lucayas – al noreste de la península de Yucatán (México) – y la costa oriental de Venezuela, en Suramérica. Y que la superficie de todas las islas reunidas, tendría un tamaño aproximado de unos 299.000 km².
En tal caso, considerando sólo a las Antillas Mayores, los países latinoamericanos del Caribe serian Cuba, República Dominicana, Haití y Puerto Rico (aunque este es un estado asociado de los Estados Unidos), más no Jamaica. En esta situación, la superficie acumulada de los países latinoamericanos sería de unos 207.411 km².
Por su parte, ninguna de las Antillas Menores, se podría considerar como parte de los países del Caribe Latinoamericano, pues la cultura o el control político inglés están presentes en Antigua y Barbuda, Barbados, Dominica, Granada, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, Trinidad y Tobago, Islas Caimán, las islas Turcas, Caicos y Anguila.
Y otras islas, como Aruba, Bonaire y Curazao, están asociadas con los Países Bajos, mientras que Guadalupe, Martinica, San Bartolomé, San Martín, San Eustaquio, Saint Maarten, Islas Vírgenes Británicas, Islas Vírgenes, Anguila, Montserrat y Nueva Esparta, se consideran como divisiones de otros países europeos o de Estados Unidos.
Además, debe recordarse que, en esa zona en particular, los Estados Unidos controlan la región de Guantánamo en la isla de Cuba.
En tercer lugar, la región de América Latina y el Caribe Latinoamericano podría ser de mayor tamaño, si se considerara que muchos países continentales y latinoamericanos tienen costas, puertos y sobre todo, mar territorial y posesiones insulares, sobre el Océano Atlántico pero no sobre el mar Caribe (Brasil, Argentina, Uruguay) mientras que otros tienen su superficie terrestre enfocada hacia el Océano Pacífico, con su mar territorial y posesiones insulares (Chile, Ecuador, Perú, El Salvador), o incluso otros tienen costas en ambos océanos (México, Colombia, Panamá, Nicaragua, Honduras, Costa Rica, Guatemala), por lo que el tamaño de la región se incrementaría si se consideraran también esos espacios en las áreas marítimas y las posesiones insulares en los dos océanos.
En esas condiciones, el tamaño de la superficie territorial de América Latina y el Caribe Latinoamericano, si se mirara como un todo, podría tener algo más de veinte y cuatro millones de km² en el continente (descontando los países y enclaves citados) y algo menos de un cuarto de millón de km² en la islas del Caribe (solo en los espacios ya descritos), además de otras islas en los océanos Atlántico y Pacífico. Y esto sin agregar las áreas marítimas en los dos océanos.
Así que, en contraste con otras regiones del mundo, el tamaño de la superficie de América Latina y el Caribe Latinoamericano, sería la mitad del tamaño de Asia, y un poco más pequeña que Africa, pero tendría dos veces los territorios de la Antártida, Europa y Oceanía.
Y si además se la comparara con los Estados Unidos de América, que tiene más o menos nueve millones de Km² de superficie – sin sus aguas marítimas y sus colonias -, entonces la región tendría el doble de ese espacio físico. Algo similar ocurriría con China y Canadá, mientras que la región sería un poco más grande que Rusia.
Por otra parte, frente al conjunto de los continentes, su superficie representaría el 16.10% de la superficie agregada, y frente al total del planeta, su superficie sería el 4.70%.
En cuarto lugar, el tamaño real de la región, podría incrementarse, si a los Estados Unidos se le restaran los dos millones de km² actuales, que le fueron sustraídos a México en el siglo XIX, despojándolo de cerca del 35% de sus tierras (5) (estados actuales de California, Arizona, Nuevo México, Texas, Nevada y Utah y parte de Colorado, Wyoming, Kansas y Oklahoma).
Y también podría entenderse como de menor tamaño, si se hiciera realidad la intención norteamericana de tomar posesión directa nuevamente de Panamá y su canal interoceánico, o de la selva amazónica. O si se cumplieran las amenazas, algunas ya cumplidas en el pasado, de intervenciones militares directas en países centroamericanos, caribeños y ahora de Suramérica, por parte de los Estados Unidos (6).
En quinto lugar, si a esa misma área de América Latina y el Caribe Latinoamericano, se le restara el área continental de Brasil de 8.5 millones de km² (de origen portugués), la sola área de la América Latina y el Caribe asociada con la cultura nacida del idioma, las costumbres y las instituciones españolas, sería de 15.7 millones de km².
En sexto lugar, la misma región mirada por países, muestra que Brasil es el territorio regional más grande, pues tiene más de ocho millones y medio (8.5), de km² sin sus espacios marítimos, lo que significa que es uno de los estados más extensos de la tierra, en conjunto con Rusia, Canadá, China y Estados Unidos, mientras que Argentina ocupa un lugar muy importante, con sus dos punto ocho millones de km² (7). Por su parte, México con sus casi dos millones de km², y Perú, Colombia y Bolivia, con espacios superiores al millón de km², serían significativos.
En séptimo lugar, la superficie de cada uno de los países de la región, podría variar, si se consideraran los distintos intentos de integración o de separación entre países o subregiones. Esto, porque muchos de ellos, desde su mismo nacimiento, han buscado desarrollar o promover diversos esquemas de integración política y económica, que se han quedado cortos en logros reales, al deshacerse con facilidad, como podría ser el caso de la Gran Colombia o de Panamá con Colombia o de Argentina y Uruguay, o de Argentina y Paraguay o de toda Centroamérica.
Y más aún cuando se miran las últimas y múltiples experiencias de integración con algunos éxitos comerciales, como la CAN, el MERCOSUR, el CARICOM, el ALBA, la CELAC o el mercado común centroamericano (MCCA), pero que entran en crisis permanentes, por los intereses individuales o por las posiciones políticas de los dirigentes. Procesos que, además, han venido acompañados de temas políticos paralelos, como la OEA, el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca o el ALCA, que al ser promovidos o estar bajo el control de las dos potencias económicas y militares del continente (Estados Unidos y Canadá), responden más bien a esos intereses.
Finalmente, la región cuenta con muchas microrregiones de alto valor estratégico global, como los mares territoriales, que para algunos países pueden representar hasta el doble de sus espacios terrestres o la selva amazónica, que hace parte de varios países latinoamericanos de Suramérica como Brasil, Colombia, Perú, Ecuador, Bolivia y Venezuela (y también las Guayanas) y que representa entre 6 y 8 millones de km². Además, representa el 40% del territorio suramericano
También está la pampa suramericana, que está presente en tres países (Argentina, Brasil y Uruguay), y que ocupa más de un millón de km² de superficie, para un total del 6.1 % del territorio sudamericano.
Además, están los llanos colombo – venezolanos, con algo más de 630 mil km² de superficie y los largos y anchos ríos suramericanos y centroamericanos. En este caso, el río Amazonas con sus 6.400 km de largo, que atraviesa Perú, Colombia y Brasil, es el río más largo y caudaloso del mundo y lleva cerca de una quinta parte del agua dulce en estado líquido del planeta. El río Orinoco que mide 2.140 kilómetros de largo, es uno de los ríos más largos de América del Sur y el tercero más caudaloso del mundo. Y está el río Magdalena con sus 1.500 kilómetros que cruza toda Colombia.
También está el río San Francisco, que se extiende por más de 3.000 kilómetros, desembocando en el Océano Atlántico en Brasil, el río de La Plata y el río Bravo, que forma la frontera entre México y Estados Unidos y es el quinto río más largo de América del Norte.
Adicionalmente, esta región alberga la cadena montañosa de los Andes que tiene entre 7.000 y 9.000 kilómetros de extensión, con sus enormes montañas, volcanes y glaciares, y que alberga cientos de minas, ríos y miles de recursos ambientales.
Por su parte, en Centro América está la cordillera Central, y hay 124 parques naturales. También está el Lago Cocibolca (Nicaragua), con 8.264 km² y los lagos de Atitlán e Izabal en Guatemala, con una superficie de 590 km². A estos se agregan el Lago de Managua en Nicaragua, con 1.042 km², el Lago de Yojoa en Honduras y el Lago de Ilopango (El Salvador)
Además, están los innumerables recursos minerales, agrícolas, ambientales, de agua y aire limpios, de Brasil y los de México. Este último país cuenta, por ejemplo, con importantes desiertos como el de Chihuahua – 630.000 km² -, Sonora – 311.000 km²-Baja California – 77.000 km²- y Tehuacán-Cuicatlán. Dispone también de siete cadenas montañosas que ocupan el 23% de su territorio, con sus cañadas, valles y mesetas de grandes dimensiones. Y, además, cuenta con más de 16 millones de hectáreas de áreas naturales protegidas y de parques nacionales.
Y finalmente, en el Caribe, Cuba dispone de la cadena montañosa llamada Sierra Maestra de 250 kilómetros y de más de 65 millones de hectáreas de tierra dispuesta para sembrar caña de azúcar, mientras que República Dominicana cuenta con cuatro grandes valles y tres cordilleras.
En conclusión, y como se deduce de lo anterior, la definición, composición y superficie de la región de América Latina y el Caribe Latinoamericano, así como los temas asociados con el territorio, los espacios y su tamaño, son de la mayor importancia para definir la naturaleza y el papel de América Latina y el Caribe Latinoamericano en la geoeconomía actual, y en especial porque sus relaciones con las potencias europeas y norteamericanas, y ahora asiáticas y oceánicas, se han basado, casi siempre y, sobre todo, en la posesión y administración de sus recursos naturales.
Recursos naturales que están en el subsuelo, y que han sido explotados desde el siglo XV por las potencias de cada época, como el oro, la plata y las piedras preciosas. Y productos como el petróleo el carbón, y otros más, como el estaño, el cobre y el manganeso, que desde el siglo XX han sustentado la economía regional y soportado la industria global, mientras que, en los tiempos actuales, se les agregaron los minerales derivados de las llamadas tierras raras, el uranio o el litio.
Además, que, en el suelo de la región, abunda el agua dulce, y las plantas que desde hace mucho tiempo se están usando, tanto en Norteamérica como en Europa, y ahora en Asia y Oceanía, como materias primas de muchos medicamentos naturales globales y o en cientos de bienes procesados para la industria global.
Y finalmente, es claro que el papel de América Latina y el Caribe Latinoamericano no puede desligarse de los cientos de productos agrícolas y animales, que desde hace siglos han sido parte significativa de la base alimentaria del planeta.
REFERENCIAS
1 – 12 de octubre: ¿choque o encuentro de dos mundos? Más de 5 siglos después de la llegada de Colón subsisten las visiones encontradas de la conquista. https://www.eltiempo.com/cultura/musica-y-libros/12-de-octubre-que-paso-en-esa-fecha-en-colombia-542508
2 – Ver artículos anteriores del mismo autor
3 – Muchos de los datos de este escrito fueron obtenidos con inteligencia artificial de Google. Búsquedas realizadas entre octubre y diciembre de 2025.
4 – https://www.cepal.org/es/acerca/estados-miembros
5 – Así fue como México perdió más de la mitad de su territorio en una guerra contra EE.UU.
https://www.france24.com/es/20190613-mexico-pierde-territorio-estados-unidos
6 – https://history.defense.gov/Historical-Sources/National-Security-Strategy/
7 – Chrome extension://efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/https://www.exteriores.gob.es/documents/fichaspais/argentina_ficha%20pais.pdf
Autor: Mauricio Diagama Durán – Profesor de geopolítica y política exterior colombiana en la Escuela Superior de Guerra. Investigador y profesor en varias universidades de Colombia y el extranjero. Administrador público, especialista en negocios internacionales y máster en seguridad nacional y defensa.
(Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivamente del autor y no reflejan necesariamente los puntos de vista de World Geostrategic Insights).
Foto: Artur Lira/G1






