Recursos Naturales, Reservas y Exportaciones
Por Mauricio Diagama Durán
En el artículo anterior, Definición, Composición y Superficie, se afirmó que hoy resulta válido y pertinente volver a preguntarse sobre la naturaleza de América Latina y el Caribe Latinoamericano, concepto que podría entenderse como el de una región, un territorio y unos espacios físicos, marítimos y aéreos enmarcados por la cultura y los idiomas latinos, es decir el español, el portugués y el francés, y dentro de un continente llamado América. Espacios a los que se les debería agregar la parte latina del área insular perteneciente al Océano Atlántico, identificada como Mar Caribe, y otras pequeñas islas en los dos océanos que la rodean.

Región que sería, por tanto, un espacio multidimensional, y que representaría, la mitad del continente americano, pero que, frente a otras regiones del mundo, también tendría una superficie equivalente a, más o menos, la mitad del espacio de Asia, o que ocuparía un área un poco más pequeña que África, o que tendría dos veces el tamaño de la Antártida, Europa y Oceanía. Y que podría ser más grande o hacerse más pequeña según fueran los acontecimientos de su diario vivir o de sus relaciones con los otros actores globales (1).O que incluso podría convertirse en una inmensa colonia, dadas las políticas de anexión de territorios que manejan las potencias actuales.
Un territorio que contendría, además, grandes espacios estratégicos, que estarían en riesgo de perderse o de deteriorarse, tales como la selva amazónica, la pampa suramericana, los llanos colombo -venezolanos, los desiertos mexicanos, los ríos y lagunas centroamericanas o las cordilleras de toda la región, con sus minas, valles y volcanes, y que hoy son activos de gran valor. Y ni que hablar del Istmo de Panamá, o de los gigantescos ríos, lagos y áreas boscosas de muchos países suramericanos o de las planicies en las islas del Caribe.
En segundo lugar, una región que podría cumplir un nuevo papel geoeconómico vital para el mundo, considerando que, al organizarse como una sola unidad política y económica, y con un liderazgo claro, podría usar de otra forma sus vastos recursos naturales y sus espacios de alto valor estratégico (2).
Es decir, una región que podría sustentar su desarrollo en un nuevo y moderno complejo industrial de alto valor agregado, y en los servicios asociados, y que tendrían en su base, productos sanos, sostenibles, sustentables y protectores del medio ambiente universal, aunque sin dejar de lado la condición de región exportadora de alimentos y de material energético para el mundo. Aunque para esto se requeriría de inversión externa y tecnología global.
Algo que haría soportado además en que los países que la conformarían ya cuentan con una gran población educada y urbanizada, que podría impulsar la transformación de su aparato productivo, enfocándolo hacia la generación y exportación de bienes más amigables con la tierra y con los seres vivos, transformando así el esquema de su desarrollo global.
Finalmente, una región que, tendría que enfrentar muchos riesgos, pues, por ejemplo, ya tiene altas probabilidades de deforestación de sus bosques y selvas (3), o que los efectos del cambio climático ya le destruyen su medio ambiente, o que, al agudizarse la desaparición acelerada de nevados, ríos, especies vegetales o animales, se está afectando la generación de agua dulce, aire limpio y su gran biodiversidad. Temas que ya son problemas latentes en todos los países de su territorio y que están impactando de manera dramática al mundo entero.
Además, la cultura de la colonización de tierras, que también está arrasando las selvas y bosques para dedicarlos a cultivos ilegales, o a la ganadería o a la minería ilegal, y que podría acabar, en poco tiempo, con esos territorios, también alimenta la economía basada en la destrucción de suelos y subsuelos de la tierra. Y todo ello, sustentado en la existencia de grupos armados ilegales que se dedican a este tipo de prácticas.
Así que, por estas razones, este segundo escrito de la aplicación del modelo de análisis geoeconómico y geopolítico desarrollado en artículos anteriores, busca presentar una visión general de los recursos naturales de América Latina y el Caribe Latinoamericano, incluyendo su valor actual, representado en sus reservas, y también en su impacto sobre las exportaciones de los países de la región.
Visión general
Como ya se ha dicho, la región de América Latina y el Caribe Latinoamericano, desde una mirada geográfica y política, podría incluir a veinte (20) países, con cultura latina y americana simultáneamente, y que ya alcanzaron su plena independencia política, es decir, que no son colonias, departamentos o enclaves de países ajenos a su territorio o que no hacen parte de otras culturas o de grupos de países no latinos.
Una región que ocuparía un espacio multidimensional con una superficie territorial de más de veinte y cuatro (24.2) millones de km² en el continente americano y algo menos de un cuarto de millón de km² en la islas del Caribe. Y que, si incluyera a las islas propias de los países latinoamericanos en los océanos Atlántico y Pacífico o a las áreas marítimas en los dos océanos, que son parte de los mismos países de la región, entonces muchos de ellos tendrían hasta el doble de su tamaño, aumentando notablemente el tamaño regional. O que podría ver reducido su tamaño o incluso desaparecer, por la intervención de factores externos.
Esto además sería aplicable también a la dimensión espacial asociada al aire que está encima del suelo, al subsuelo de su propio territorio y a las áreas submarinas de su mar territorial, donde hay abundantes recursos de todo tipo.
Una región geográfica que también podría entenderse como una unidad cultural, con muchos intentos de integración política y económica, sustentados en la mezcla desigual de tres grandes civilizaciones, la latina europea, la indígena y la afrodescendiente, y que contaría con un factor aglutinador, como son los idiomas latinos, y sus manifestaciones, en términos de costumbres, comportamientos, ideas e instituciones políticas, económicas y sociales, más menos comunes.
Un territorio que, además, haría parte del llamado hemisferio occidental, y que, dado que su centro estaría ubicado dentro de los paralelos de cáncer y capricornio, entonces se le podría definir como un área tropical en buena parte de su espacio. Y que, por esa misma condición, tendría todos los climas, aunque con extremos de calor y humedad, según se tratara, de si los espacios son más altos o más cercanos al nivel del mar, o según, si su ubicación, estuviera más alejada o más próxima a la línea del Ecuador.
De otro lado, tal región de América Latina y el Caribe Latinoamericano, sería una superficie identificada como la mayor generadora de aire limpio, agua dulce y especies vitales del mundo, dadas sus extensas selvas húmedas, sus enormes bosques tropicales, sus múltiples valles y llanuras y sus largos y caudalosos ríos. Y que además albergaría la mayor biodiversidad del planeta (4).
En ese caso, sería la poseedora de un tercio de las reservas de agua dulce del mundo (5) y en materia de selvas y bosques, tendría una situación muy similar
Ahora bien, en materia de seguridad humana y alimentaria, la región contaría con millones de hectáreas dispuestas para la producción de maíz, soya, arroz, cebada, café, banano, cacao, frutas, caña de azúcar, así como de muchos otros productos vegetales o animales, destinados no sólo, al consumo humano, sino también, a muchos otros usos, como la producción de bienes medicinales.
En tercer lugar, una región que, en términos de los recursos naturales del subsuelo, dispondría de enormes y múltiples yacimientos, minas y reservas de petróleo, carbón, cobre, litio, oro, plata, piedras preciosas, estaño, cobre y manganeso, además de otros productos que ya se están usando, como los minerales surgidos de las llamadas tierras raras, el uranio o el litio, y de muchos más, que, desde hace siglos, alimentan la industria global con materias primas.
En cuarto lugar, una región donde muchos de sus recursos naturales inexplorados estarían ubicados en sus espacios marítimos y submarinos y su espacio aéreo, y que hoy tienen tales características y grandes bondades por su ubicación y tamaño, que están invadidos por todo tipo de instrumentos de control, vigilancia y comunicación ajenos a los países.
Ahora bien, en contraste con lo anterior, sería un territorio, donde muchos de sus países, después de la mitad del siglo pasado, han logrado ganar un gran terreno en campos de la industria liviana o intermedia, como la electrónica, las prendas de vestir, los equipos médicos, los plásticos, los vehículos ensamblados, las autopartes, los buques, los licores y los derivados del petróleo. O que en el sector servicios, y en temas como turismo, salud, educación o gastronomía, ha mostrado importantes crecimientos en su estructura económica y de exportaciones.
Y ello acompañado del hecho de que la región es la más urbanizada del planeta, con alrededor del 80% de su población viviendo en ciudades, lo que supone contar con 6 metrópolis con más de 10 millones de habitantes, 3 metrópolis entre 5 y 10 millones, 65 metrópolis entre 1 y 5 millones y 141 metrópolis entre 300.000 y 1 millón de habitantes (6).
Es decir que la región ya dispondría para su desarrollo, de una gran cantidad de personas educadas y productivas viviendo en áreas metropolitanas.
Finalmente, y a pesar de sus valiosos activos naturales, una región que debería cambiar sus prioridades, pues si sigue centrada en la extracción y exportación de bienes básicos y naturales, minerales o vegetales, entonces no podría ser un actor global importante. Esto sumado al hecho de que su aparato productivo sigue caracterizado por la existencia de miles de micros, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES), con baja tecnología y escasa productividad, o que estas unidades productivas siguen representando más del 99% del total de las empresas, con solo el 60% del empleo formalizado.
Así que una América Latina y el Caribe Latinoamericano unificado, debería plantearse urgentemente la necesidad de crear una agenda común de extracción y elaboración de minerales estratégicos o de explotación de sus recursos naturales, y de promover otro tipo de desarrollo socioeconómico, pues sólo como exportador de minerales o de materias primas, no logrará un crecimiento económico sostenible
Esto significa modificar su modelo actual de desarrollo de tipo extractivista y de explotación descontrolada del suelo y del subsuelo terrestre, acuático y marítimo, pues esta condición sólo impulsa la destrucción de su propio medio ambiente y de sus recursos naturales y alimenta problemas sociales y de seguridad, o de delincuencia diaria o incluso de otros negocios ilícitos de impacto global. Y además fomenta la existencia de grupos armados ilegales que han estado asociados a ser la mayor productora y comercializadora de drogas ilícitas.
Lo que, por último, la conduce a ser considerada la región más desigual del mundo en materia de distribución de la riqueza.
Reservas de recursos naturales
Como se desprende de lo anterior, comprender el tamaño e importancia de los recursos naturales de América Latina y el Caribe Latinoamericano (7), resulta ser fundamental para entender que, si este espacio multidimensional fuera una sola unidad política y cultural, entonces resultaría más beneficiosa para el mundo global, pues podría propiciar un gran cambio en la estructura empresarial, productiva y laboral de la tierra, al generar nuevas realidades ambientales, económicas y laborales.
Sólo que, para llegar a tal evento, sería necesario superar la visión tradicional que se tiene desde los centros de poder, de que la región es sólo una gran proveedora de materias primas de la industria mundial o la despensa agrícola de la tierra. O que es la mayor productora y comercializadora de marihuana, amapola, hojas de coca, y muchos otros productos derivados, que alimentan las industrias y el comercio de drogas ilícitas.
Conceptos que vienen desde el siglo XV y que sólo han significado que la explotación y exportación de miles y miles de toneladas de oro, plata, metales preciosos y otros productos minerales o de grandes cantidades de bienes agrícolas y vegetales, pueden venir asociados a procesos violentos, acompañados de saqueos de recursos o de grandes catástrofes humanitarias.
En ese caso, no se podría olvidar que, por ejemplo, entre los años 1500 y 1650, salieron de la región hacia España, entre 180 y 200 toneladas de oro y alrededor de 17 millones de kg de plata, explotados por mano de obra indígena y negra, y que al final de tal situación, sólo quedaron unas cuantas miles de personas vivas y otras subsistieron en condición de esclavitud y miseria. Ni que decir de las plantaciones de caña de azúcar, banano, algodón y caucho o de coca y marihuana o las minas de carbón y esmeraldas, que durante todo el siglo XX y buena parte del siglo actual, han sido fuente de grandes problemas sociales, laborales y humanos.
Ahora bien, siendo justos, hoy ya no hay mano de obra esclava trabajando en las minas o haciendas, la exploración se acompaña de procesos de alta tecnología y existen empresas organizadas que también se encargan de la extracción y explotación de minerales o de los cultivos industriales.
Así que, en primer lugar (8), y para propiciar ese cambio, se debería comprender que sólo en el tema del agua dulce, la región podría ser una gran potencia global, pues en cuanto a ríos, por ejemplo, muchos estudios han identificado hasta 37.000 cuencas en Centroamérica y el Caribe y 193.000 en Sudamérica. Y sólo en Colombia, hay más de 1.500 ríos principales y miles de quebradas
Además, esta condición natural se acompaña de temas clave para el desarrollo, como que el número de centrales hidroeléctricas en la región es significativo, pues se estima que actualmente puede haber 439, con Brasil liderando, mientras que países como Venezuela, Argentina, Paraguay, Colombia y México son grandes poseedores de energía hidroeléctrica. Acá se destacarían las represas de Itaipú (Paraguay-Brasil), Guri (Venezuela), Yacyretá (Argentina) y las 37 de EPM en Colombia (9).
Del mismo modo, en cuanto a selvas y bosques, la región poseería hasta 935.5 millones de hectáreas de bosques y selvas (46.4% de la región), el 57% del bosque primario mundial y el 16% de las tierras agrícolas del mundo.
Sólo que no basta con promover y gestionar la protección del agua y los bosques y selvas de la región prohibiendo su destrucción o su uso, o declarando su dominio por parte de las potencias. Se requiere inversión y un manejo sostenible y sustentable de ellas, con desarrollo humano y empresarial que lo garantice.
En segundo lugar, y en cuanto a terrenos aptos para producir bienes de la tierra, casi todos los países de la región, cuentan con vastos territorios dedicados a la agricultura, tal como sucede con Argentina y Uruguay que producen trigo y maíz, Brasil, café, soja y aceite de soya, Cuba, caña de azúcar, Colombia, café y frutas, Ecuador, banano y toda Centroamérica, banano y café. En ese caso, la región contaría con aproximadamente 576 millones de hectáreas de suelos agrícolas.
Por otro lado, en los temas de ganadería, la región dispondría del 30% de las tierras de Centroamérica y de millones de hectáreas en países como Argentina, Brasil y Colombia, donde hay más o menos 35 millones, que representan el 30% del territorio nacional, en pastos y áreas mixtas.
Así que, en este punto, se requeriría de grandes inversiones para producir bienes sanos, sustentables y que no afecten el medio ambiente existente.
En tercer lugar, no es suficiente con declarar que esta zona del mundo tiene grandes reservas de minerales y que estas seguirían siendo fundamentales para su desarrollo, pues naturalmente sí las tiene. En tal caso, en cuanto al tema del petróleo, la región representa más o menos el 20% de las reservas probadas del mundo y al respecto del litio, posee el 60% de las reservas mundiales (10). Además, es el líder mundial en la producción y reservas de cobre y uno de los principales productores mundiales de plata y de mineral de hierro.
De otro lado, según un informe de la CEPAL (2022) (11) Chile es el primer productor mundial de cobre de mina (23.7%) y Perú es el segundo (10.2%). Ese mismo país es el segundo productor mundial de litio (30.2%), Argentina el cuarto (4.8%) y Brasil el quinto (1.7%).
En cuanto a plata, México es el primer productor mundial (24.4%), Perú el tercero (12%) y Chile el cuarto (6.2%). Además, Chile es el segundo productor mundial de Molibdeno (17.4%), Perú el cuarto (12.7%) y México el quinto (6.3%)
Respecto del hierro, Brasil es el segundo productor mundial (16.4%) y cuarto de Bauxita y alúmina (8.73%), mientras que Cuba es el sexto productor de cobalto (2%)
Perú, Bolivia y Brasil son los cuartos, sextos y séptimos productores mundiales de estaño de mina (9.2%, 5.7% y 5.7%, respectivamente. Y México y Perú son séptimos y novenos productores mundiales de oro (3.9% y 3.2%, respectivamente)
En este mismo punto, otras cifras de reservas muestran el tamaño e importancia, para la región y sus países, de sus recursos naturales (12).
Por ejemplo, Venezuela hoy dispone de algo más de 300 mil millones de barriles de petróleo pesado y extrapesado, mientras que Brasil, cuenta con grandes reservas en yacimientos en aguas profundas de cerca de 15.900 millones. Por su parte, Ecuador dispone de reservas de 8.270 millones de barriles y países como México (Golfo de México), Argentina (Vaca Muerta), Colombia (Orinoquía) y Perú, tienen reservas para varios años de exploración y explotación (13).
Respecto del litio, la región podría contar con las enormes reservas del llamado Triángulo del Litio (Argentina, Bolivia y Chile), y de recursos importantes en Perú, Brasil y México. Esto porque Perú, por ejemplo, tiene reservas superiores a los 5 millones de toneladas.
De otro lado, y en lo relacionado con el cobre, América Latina y el Caribe Latinoamericano, también sería una potencia, pues la región ya tiene el 40% de las reservas globales de este mineral. En este punto, las reservas de Chile son de 190 millones de toneladas y las de Perú son de 100 millones de toneladas, mientras que México, dispone de cifras significativas. Además, Chile es el mayor productor y poseedor de reservas de cobre del mundo.
En cuanto a la plata, Latinoamérica y el Caribe Latinoamericano albergaría reservas significativas, lideradas por Perú (con más o menos 110,000 toneladas y el 22.6% de las reservas mundiales).
En este país está además la reserva más grande de Latinoamérica y una de las mayores del mundo, concentrándose el 52% en las regiones de Áncash y Junín/Pasco. Luego le siguen México, que es el mayor productor mundial, y que en materia de reservas cuenta con más o menos con 37.000 toneladas en Zacatecas, Durango, Chihuahua y Sonora, y minas como las de Fresnillo y Peñasquito. Y otros países, como Chile, disponen de grandes reservorios, y hay minas importantes en Potosí (Bolivia) y en Jujuy y Santa Cruz (Argentina)
Respecto del oro, América Latina y el Caribe Latinoamericano también sería inmensamente rica, pues países como Venezuela, Brasil y México poseen grandes reservas. Solo Venezuela tiene reservas de 161 toneladas, Brasil de 130 toneladas, México de 120 toneladas, Argentina de 61 toneladas, Bolivia de 34 toneladas y Perú de 34 toneladas (14).
En este punto, Perú, alberga la mina más grande de Sudamérica (Yanacocha) y República Dominicana tiene el yacimiento más grande de Latinoamérica (Pueblo Viejo).
En cuanto al carbón, la región poseería importantes reservas, lideradas por Colombia, con cifras probadas superiores a los 4.500 millones de toneladas métricas (Mt) y un potencial total de hasta 17.000 Mt, mientras que otros países, como Brasil, Chile, Perú y Argentina también tienen reservas significativas, aunque menores.
Al respecto del uranio, América Latina y el Caribe Latinoamericano, también sería rica en reservas, destacándose Argentina, con depósitos clave en Chubut y Río Negro, Brasil. con capacidad de enriquecimiento propia, Perú, con gran potencial en Macusani, y México con yacimientos en Sonora y Durango. Además, Colombia también tiene presencia de uranio en regiones como Santander y Caldas.
En ese caso, Argentina tiene proyectos importantes en Cerro Solo y Sierra Pintada (Mendoza) y Amarillo Grande.
En cuanto a las reservas de tierras raras, se destaca Brasil como el líder regional con las terceras mayores reservas del mundo (21 MT), seguido por yacimientos importantes en Bolivia, Chile, Argentina, y República Dominicana.
Además, y al respecto del coltán, nuevamente se destaca Brasil como productor clave, junto con Colombia y Venezuela, que tienen yacimientos significativos, especialmente en regiones como Vichada, Guainía y Vaupés en Colombia, y al sur del Orinoco en Venezuela.
Y, por último, en Centroamérica, existen importantes reservas de minerales, tales como oro, plata, cobre, zinc y plomo, destacándose Guatemala, Honduras y Nicaragua, que poseen oro y plata, y Panamá, cobre.
Oro y plata también existen en El Salvador, y cobre en Costa Rica, mientras que hay zinc y plomo en Guatemala, Honduras, Nicaragua y Costa Rica, además de níquel, cromo y cobalto en Guatemala. También hay minerales como hierro, titanio y antimonio en Honduras y Nicaragua y el ópalo en Honduras.
Finalmente, según la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE) (15) el mercado regional de minerales críticos es de alrededor de US $180.000 millones, esto es el 25% del mercado mundial. Y los principales minerales son el cobre (US$ 70.000 millones de dólares), el mineral de hierro (US$ 50.000 millones de dólares), el oro (US $30.000 millones de dólares) y la plata (US $10.000 millones de dólares).
Exportaciones
Acorde con la situación descrita, la situación de las exportaciones de los países de la región debería modificarse, pues las cifras actuales muestran que estas siguen atadas prioritariamente a los bienes naturales.
En este caso, las cifras del Banco Mundial (16) demuestran que América Latina y el Caribe Latinoamericano (17), en el 2024, habría exportado 1.367.864 miles de dólares, mientras que los productos primarios o naturales representarían un poco más del 35%. Y que los principales productos exportados fueron los aceites crudos de petróleo o de minerales bituminosos, la soja, los minerales de cobre y sus concentrados, además de los minerales de hierro y sus concentrados.
Además, esta situación se confirmaría al mirarse el comportamiento exportador de cada uno de los países, ya que se mantiene el patrón regional, tanto en las economías más grandes, como la de Brasil, como en las más pequeñas, como la de Haití.
Brasil, por ejemplo, exportó prioritariamente, petróleo crudo, mineral de hierro, soja, azúcar en bruto y carne bovina congelada (18), a pesar de su desarrollo industrial, mientras que México, a pesar de ser exportador de vehículos y sus partes, computadoras y equipos electrónicos, también exportó petróleo crudo y productos agropecuarios como aguacate, frutas, hortalizas frescas y chiles.
Argentina, por su parte, vendió al exterior, harina de soja, aceite de soja y porotos de soja – es líder mundial -, maíz en grano, maní – principal exportador mundial – y carne bovina y porcina.
De otro lado, las principales exportaciones de Colombia siguieron dominadas por combustibles minerales (petróleo crudo, carbón) y por productos agropecuarios como flores, café, banano y frutas, flores cortadas, plátano, cacao y café, y esto a pesar de la mayor presencia de productos intermedios en su canasta exportadora.
Chile, con todo y su éxito comercial, exportó cobre y otros minerales, seguido de cerca, por frutas frescas (cerezas, arándanos), salmón, litio y productos del sector agroalimentario, mientras que Venezuela exportó petróleo y sus derivados, además de algunos productos no petroleros como cacao, café, hierro y aluminio. Por su parte, Perú, exportó cobre y sus concentrados, además de oro, harina de pescado, gas natural, zinc, arándanos rojos – donde son líderes -, uvas, paltas, mangos, espárragos y café, y Ecuador, exportó camarón, banano, cacao y petróleo crudo.
En cuanto a Centroamérica, donde la industria liviana ha crecido, Costa Rica, fue fuerte es la exportación de frutas tropicales, mientras que Honduras fue importante vendiendo café, Guatemala plátanos, café y aceite de palma. El Salvador vendió azúcar y café, Nicaragua oro y Panamá cobre.
Y, por último, el comportamiento de las exportaciones del Caribe Latinoamericano tampoco fue distinto, pues, por ejemplo, República Dominicana exportó cacao, banano, aguacate, y pimientos, mientras que Cuba vendió al exterior níquel, cobalto y productos agrícolas, como azúcar, café y cítricos. Además, Haití exportó productos agrícolas como café, cacao y bananos.
Conclusión
Una región unificada de América Latina y el Caribe Latinoamericano, podría ser un gran actor global, pues contaría con enormes espacios de alto valor estratégico global y vastos recursos naturales. Y podría ser mucho más que solo la fuente de bienes de representación de valor, riqueza o de energía, o de materias primas destinadas a producir bienes de la industria mundial y/o de muchos medicamentos. E incluso de la base alimentaria del planeta.
Recursos naturales que podrían transformarse en productos sanos y adecuados al medio ambiente y que se derivarían de espacios significativos como la selva amazónica, la pampa suramericana, los llanos colombo -venezolanos, los desiertos mexicanos, los ríos y lagunas centroamericanas o las cordilleras de toda la región con sus minas, valles y volcanes, o los grandes ríos y las áreas boscosas de muchos países suramericanos.
Esto significa que la región unificada podría ser más importante para el mundo, pues su propósito fundamental, sería convertirse en un actor estratégico para la vida sobre la tierra y en una gran fuente de bienes sanos para la economía del mundo.
Además que esto lo podría lograr, si pudiera emigrar hacia la estructuración de una base industrial sólida, que aproveche la situación actual de la flexibilidad derivada de una infraestructura productiva basada en la micro, pequeña y mediana empresa y en sus abundantes recursos naturales, pero que tenga como base la generación de nuevos bienes industriales y de servicios, amigables con el medio ambiente, o en productos y servicios sostenibles y protectores del hábitat mundial, mientras que mantiene su condición de exportadora de alimentos y de material energético para el mundo.
Situación que también estaría ligada también al hecho de que muchos de sus países, ya tienen una industria liviana o intermedia, en temas como la electrónica, las prendas de vestir, los equipos médicos, los plásticos, los vehículos ensamblados, las autopartes, los buques, los licores y los derivados del petróleo. O que el turismo, la salud, la educación o la gastronomía, son importantes en su estructura económica y sus exportaciones.
E incluso porque siendo la región más urbanizada del planeta y por tanto teniendo una cantidad importante de personas educadas y productivas viviendo en sus grandes áreas metropolitanas, ese cambio le facilitaría su nueva orientación productiva, laboral y exportadora.
Por último, está el hecho de que tendría que superar varios retos, como los derivados del esquema actual de su desarrollo extractivista y de explotación descontrolada del suelo y del subsuelo terrestre, acuático y marítimo en toda la región.
Retos que también irían asociados con la superación de la deforestación acelerada, la lucha contra los cambios climáticos, la contención de la desaparición acelerada de nevados, ríos, especies vegetales y animales, y el cambio de la cultura de arrasar las selvas y bosques para dedicarla a la ganadería o a la minería ilegal. Y todo ello, sustentado en la desaparición de los grupos armados ilegales que se fortalecen con ese esquema económico en toda la región. Además, con otros problemas estructurales, como que la región es la más desigual del mundo en la distribución de la riqueza, y como ello genera sus problemas sociales y de seguridad, o de delincuencia diaria, o incluso los negocios ilícitos de impacto global, impidiendo su desarrollo.
Finalmente, otro reto, no menor, sería el de dejar de ser la mayor productora y comercializadora de marihuana, amapola, hojas de coca, y muchos otros productos derivados que alimentan las industrias y el comercio de drogas ilícitas, y que de paso destruyen su propio medio ambiente, sus bosques, sus ríos, sus selvas y todos sus valiosos recursos naturales.
Referencias:
1 – Al momento de escribirse este artículo, Venezuela fue atacada por Estados Unidos, y Trump se ha declarado presidente de ese país. También ha amenazado a países como México, Colombia y Cuba de realizar operaciones terrestres y áreas en su territorio, si no cumplen sus órdenes. De igual manera, se han limitado las operaciones áreas y marítimas sobre los dos océanos de la región. Esto después de un gran despliegue militar en el Mar Caribe. También ha amenazado con anexar Canadá, que no es de la región, pero sí es un país america
2- El Foro Económico de Davos (Suiza) de 2026, refleja la debilidad de una región desunida, sin protagonismo global, y de un modelo de desarrollo desactualizado, pues a pesar de que la agenda del evento pasa por temas como las disputas sobre la disponibilidad de recursos naturales, el medio ambiente, tecnología y sostenibilidad, este gran territorio no cuenta con una voz unificada que la represente ante el mundo y muchos de sus líderes no asistirán a la cita de asuntos globales más importante del año, mientras que si lo harán 850 líderes de multinacionales y más de 60 presidentes de países.
3 – De igual manera, se han limitado las operaciones áreas y marítimas sobre los dos océanos de la región. Esto después de un gran despliegue militar en el Mar Caribe.
4 – Datos obtenidos con la ayuda de la inteligencia artificial de Google.
5 – https://www.cepal.org/es/temas/recursos-hidricos.
6 – Op Cit4.
7 – Op Cit4.
8 – Op Cit4
9 – Op Cit4
10 – hrome-extension://efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/https://www.olade.org/wp-content/uploads/2024/02/Minerales_Criticos_ALC_OLADE.pdf
11 – hrome extension://efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/https://www.cepal.org/sites/default/files/news/files/presentacioncepal_xiiicamma.pdf
12 – hrome-extension://efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/https://www.olade.org/wp-content/uploads/2024/02/Minerales_Criticos_ALC_OLADE.pdf y ayuda de la inteligencia artificial de Google
13 – https://www.cepal.org/es/publicaciones/48985-panorama-recursos-naturales-america-latina-caribe-2023-resumen-ejecutivo y ayuda de la inteligencia artificial de Google
14 – https://es.tradingeconomics.com/country-list/gold-reserves?continent=america
15 – Op Cit11
El valor total de las importaciones de 2023 (CIF) fue de 1,371,961 millones, se exportaron 4,503 productos a 232 países y se importaron 4,634 productos desde 236 países.
17 – Sumando las exportaciones de país por país.
18 – https://oec.world/es/profile/country/bra
Autor: Mauricio Diagama Durán – Profesor de geopolítica y política exterior colombiana en la Escuela Superior de Guerra. Investigador y profesor en varias universidades de Colombia y el extranjero. Administrador público, especialista en negocios internacionales y máster en seguridad nacional y defensa.
(Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivamente del autor y no reflejan necesariamente los puntos de vista de World Geostrategic Insights).






